publicaciones de iluminacion

“Dios dijo: Que se haga la luz y hubo luz, pero entonces llegó Edison e inventó la luz eléctrica.”

Frase celebre de Peter Dehoff.

Desde el primer momento de la aparición de vida en planeta tierra hubo algo que siempre estuvo ahí: el día. El sol iba y venía, el día se cambiaba por noche y todos los seres vivos se adaptaron a esta rutina. La verdad absoluta es que hoy anochecerá y mañana saldrá el sol, hasta que el mismo se apague. Todos los organismos avanzados se han acoplado a este ciclo, algunos se desarrollaron como seres nocturnos y otros diurnos. ¿Pero y el ser humano?; Miles de años de existencia de seres humanos nos han adaptado a ser entes diurnos, nuestra visión aguda corresponde a horas del día con suficiente luz natural.

Ante todo: ¿Qué es luz?; Luz es energía que se transmite en forma de los fotones por medio de ondas electromagnéticas. Cada fotón tiene su propio color gracias a su propia longitud de onda electromagnética. La luz representa una parte extremadamente pequeña en todo el amplio espectro de ondas electromagnéticas, las cuales además de la luz visible incluyen ondas de radio, microondas, rayos X, ultravioleta, infrarrojo y rayos cósmicos.

Así ha sido diseñado nuestro ojo: en la mácula tenemos los conos y en la parte de la retina tenemos los bastones. Estos dos componentes tienen funciones perfectamente definidas.

Los conos se dividen en 3 tipos: Rojo, Verde y Azul, y a cada tipo le corresponde la recepción de información específica. Los conos rojos reciben exclusivamente la información de los fotones que se trasladan en ondas de longitud larga, (parte roja del espectro visible electromagnético) los verdes corresponden a las ondas medias (parte verde del espectro) y los azules corresponden a las ondas cortas (parte azul del espectro). Los bastones desempeñan la función de visión en condiciones de penumbras u oscuridad.

Gracias a los conos nosotros podemos apreciar lo brillante, agudo y colorido que es el mundo alrededor de nosotros. Los bastones desempeñan la labor mucho más humilde de nosotros: no estar chocando con cosas en condiciones de poca luz.

Hace miles de años el ser humano descubrió el fuego. Hoy en día es una comodidad que se percibe como algo perfectamente cotidiano y corriente. Pero precisamente el descubrimiento del fuego fue lo que lanzó a altas velocidades la evolución del ser humano. Nosotros no solamente descubrimos el fuego, sino lo domamos y aprendimos a usarlo para nuestras necesidades, tanto como para cocinar la comida como también para iluminar horas nocturnas.

Hasta el sol de hoy sentimos inmenso cariño y sensación de calma cuando estamos cerca de velas, una fogata o una chimenea.

¿Pero qué paso hace más de 130 años?

Se inventó la luz eléctrica. En 1880 Tomas Edison registró la patente de su bombillo incandescente comercial. No fue el primer bombillo, pero fue el que se hizo popular y arrasó con el mercado gracias a su factibilidad para producción.

Y el mundo cambió para siempre. El ser humano tenía en sus manos algo que le permitía hacer el día cuando era de noche. Junto con las inmensas posibilidades de mejora de calidad de vida empezaron los cambios, de los cuales no nos hemos dado cuenta. Ya el ser humano no dependía tanto del sol para poder extender su vigilia hasta cuando quería o hasta cuando necesitaba.

El mundo empezó cambiar a la velocidad de la luz, empezó a crearse la cultura corporativa como la conocemos hoy en día; las fábricas extendieron su tiempo de función, la vida nocturna brillando con cabarés, anuncios y restaurantes a la hora que quisiéramos.

La velocidad de la vida se aumentó de manera exponencial.

Algo que no se estuvo analizando hasta relativamente recientemente: Cada lujo tiene su precio, y la luz eléctrica no es una excepción.

El cuerpo del ser humano es un perfecto mecanismo que durante miles de años estaba acostumbrado a su rutina del día y la noche. ¿Pero qué pasa hoy en día?; Ahora al cambiar las reglas de vida, nuestro cuerpo aún no se ha acostumbrado al día extendido de luz. En los últimos años podemos visualizar un increíble aumento de casos de estrés laboral, padecimiento de trastornos del sueño, problemas cardíacos, problemas hormonales, problemas de ansiedad y depresiones. Pese a que la tecnología, ciencia y medicina están tan avanzados, la cantidad de enfermedades o enfermos parece ir solo aumentando.

Claramente dentro de la ecuación se encuentra el aumento de la contaminación general del medio ambiente, comestibles, cambio climático y muchos otros factores. ¿Pero y que más?

“Todo está conectado a todo lo otro.”

Leonardo Da Vinci

Como ya explicamos, las principales piezas para recepción y análisis de información visual son bastones y conos. Ellos detectan y transforman el estímulo luminoso en una señal eléctrica equivalente mediante la cascada de eventos conocida como fototransducción, un proceso que se inicia cuando la luz activa al fotopigmento de los conos (conopsina) y de los bastones (rodopsina). Cuando la información se recibe y se transmite a nuestro cerebro, entre todos otros procesos, la luz a través de núcleo suprequiasmático del hipotálamo interactúa con una pequeña pieza llamada Glándula Pineal o también, epífisis cerebral que forma una parte importante de nuestro sistema endocrino.

Glándula Pineal secreta la hormona Melatonina, cuya concentración y secreción dependen exclusivamente del estímulo luminoso que está recibiendo nuestra retina. La producción de esta hormona empieza en ausencia de luz, o mejor dicho en ausencia de la luz con la predominante de onda corta (luz azul o de tono frío). Esto significa que mientras más fría o azulosa sea la iluminación artificial en el ambiente, mayor impacto tiene en la producción de Melatonina.

Melatonina es la  neurohormona que regula nuestro ciclo de vigilia y sueño, también conocido como ritmo circadiano. Además de esto funciona como un importantísimo neuroprotector, que previene la degeneración neuronal y también influye en glándula pituitaria, que regula las hormonas sexuales.

Pero ante todo, glándula pineal segrega la melatonina para calmar el sistema nervioso, relajar y tranquilizar nuestra mente. Sin esto para el ser humano es muy difícil conciliar el sueño.

Entre otras funciones interesantes de melatonina esta su función antioxidante, fortalecimiento de sistema inmune y hasta retarda el envejecimiento.

Existen 3 cronotipos circadianos principales: Intermedio, Matutino y Vespertino. La mitad de la humanidad pertenece al cronotipo Intermedio, y la otra mitad se divide en más o menos iguales partes entre cronotipo Matutino y Vespertino. El cronotipo Intermedio se acostumbra dormir entre las 12 de la media noche y hasta las 8 de la mañana, el Matutino entre las 10 de la noche y 6 de la mañana y el Vespertino desde las 3 de la mañana hasta las 11 de la mañana.

Lo importante a largo plazo es desarrollar una rutina, gracias a la rutina nosotros podemos contar con la adaptación del ritmo circadiano al cronotipo deseado. Pero si no lo hacemos con responsabilidad o descuidamos la rutina alrededor del sueño, sea por trabajo o placer, y lo hacemos de manera caótica, esto puede traer consecuencias negativas en materia de producción de melatonina.

La disminución o falla en producción de melatonina crea lo que le llaman la disrupción del ritmo circadiano. Por separado de los casos de la declinación natural de producción de melatonina por razones de edad, hoy en día se ven más y más casos de personas jóvenes con problemas del sueño e irregularidades en su reloj biológico y por ende todo un ramo de problemas que se derivan de esta situación. Si imaginamos nuestro cuerpo como un mecanismo que asumimos ser perfectamente calibrado… ¿Qué pasaría si una pieza de este mecanismo empieza a fallar? El resto de los mecanismos no estarán funcionando de manera adecuada lo cual podría desencadenar una serie de eventos y fallos. Disminución de coherencia, sobrecarga neurológica, que podría provocar ansiedad, estrés o empeorar situaciones ya existentes, disminución de nuestro sistema de defensa natural: sistema inmunológico. Si la conducta de falta de respeto a nuestro ritmo circadiano persiste, podemos esperar solo empeoramiento de la situación general.

Irónicamente la invención de la luz artificial eléctrica ha sido el principio de cambios de comportamiento en seres humanos a los cuales no estamos físicamente preparados. Estamos viviendo una época gozando de los avances de la tecnología, donde los dispositivos electrónicos son más que populares, donde el volumen de información y contenido lleva a nuestro sistema nervioso a 1000km/h, donde está de moda trabajar excesivamente o por el contrario trasnocharse en momentos de ocio. No existe una solución sencilla de un solo paso. Pero algo que Usted puede hacer desde hoy: exigir iluminación adecuada en su espacio laboral, sustituir la iluminación de casa por la de color cálido y de intensidad tenue, minimizar uso de dispositivos electrónicos en horas nocturnas (o en dado caso configurar su dispositivo utilizando la función de filtro azul), mantener y respetar una rutina saludable del sueño, y acudir a profesionales de trastornos del sueño en caso de que necesite asistencia.

Por Maria Shrayber,

Publicado en: jueves 28 de marzo, 2019

“Dios dijo: Que se haga la luz y hubo luz, pero entonces llegó Edison e inventó la luz eléctrica.”