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Investigaciones sobre Patrimonio Industrial. Un estudio localiza 600 instalaciones industriales abandonadas en Teruel.

Artículo de Luis Rajadel para
Heraldo

La provincia de Teruel cuenta con
600 antiguas instalaciones industriales abandonadas, según el inventario que
ultima el geógrafo Luis del Romero, de la Universidad de Santo Domingo. El trabajo,
que supone una ampliación del catálogo de ingenios hidráulicos del Maestrazgo,
ya terminado, estará finalizado a mediados de 2020. En un primer avance que ha
presentado este viernes en la jornada ‘La UE en mi región. Política de
cohesión’, celebrada en Teruel, del Romero ha señalado que el patrimonio
industrial tiene en la provincia «más importancia de lo que aparenta».

El investigador recuerda que en
Teruel existen antiguas industrias que marcaron hitos en su tiempo, como la
primera fábrica de papel continúo, en Villarluengo; la mayor central térmica
del momento, en Aliaga; o el tren minero más largo del país, el de Ojos Negros.
Resalta, entre las viejas fábricas, a la Azucarera de Santa Eulalia del Campo,
una empresa «enorme que constituyó una auténtica colonia industrial» y que
cuenta, entre otros equipamientos, con un laboratorio del siglo XIX.

Solo un tercio de las antiguas
industrias están en buen estado de conservación, mientras que el resto están en
unas condiciones regulares o malas. Luis del Romero señala que el antiguo
patrimonio industrial está «muy abandonado y apenas se ha estudiado», a pesar
de su aprovechamiento potencial como recurso turístico y cultural. Entre los
proyectos que ya aprovechan este recurso, resalta los tres museos dedicados a
la minería de carbón –en Andorra, Escucha y Utrillas–, pero lamenta que no
oferten una propuesta turística unificada y coordinada.

El catálogo del patrimonio industrial
extiende el catálogo de «ingenios hidráulicos» del Maestrazgo, que ha
inventariado 85 molinos u otro tipo de industrias que aprovechaban el agua como
fuerza motriz. Del Romero concluye que estos elementos constituyen un
patrimonio con valor económico como recurso turístico, industrias artesanales o
minicentrales hidroeléctricas. Pero el 36% están en mal estado, el 29% tienen
una conservación regular y solo el 35% están en buenas condiciones.

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La mayoría de los ingenios
hidráulicos catalogados son molinos de harina, con el 63% del total; seguidos
de las fábricas de luz, con el 11%; y las fábricas textiles, con el 9%. El
investigador resalta, como principales hitos, que el Maestrazgo incluye el
municipio con más molinos de la provincia, Cantavieja; o el pueblo con más
fábricas de luz, Castellote. Concluye que se trata de «una de las comarcas con
más patrimonio hidráulico» al verse favorecida por la presencia de cursos
estables, con el Guadalope como eje central.

El deterioro de este parque
industrial se inició con las guerras carlistas y se aceleró en el siglo XX con
la Guerra Civil, el maquis y la despoblación derivada del Desarrollismo de los
años sesenta y setenta. Las mayores concentraciones de molinos se dan en el río
Cantavieja y la Rambla de las Truchas, seguidas de los ríos Tornos, Pitarque,
Palomita, Cañada y Sollavientos, así como las ramblas de Bordón y del Mal Burgo
o el barranco Estrecho. Por municipios, destaca Molinos, que hace honor a su
nombre con cinco ingenios en el barranco de Valdepuerta y varios molinos
urbanos, incluida una almazara y una fábrica de papel.

Luis del Romeno plantea al
posibilidad de habilitar, como recurso turístico, un paseo por los ingenios
hidráulicos de la carretera de Tronchón, en Cantavieja. Se generaría así un recorrido
circular con “valores naturales y arquitectónicos”.

El río Guadalope, el eje fluvial de
la comarca, concentra por su parte la mayor parte de las fábricas de luz, con
el municipio de Castellote como principal foco.

El estudio, que cataloga el Maestrazgo
como una “tierra de molinos y batanes”, repasa los parajes con mayores
concentraciones de estas industrias, cuyo primeros ejemplos se remontan al
siglo XIII y se localizan en Cuevas de Cañart. La “edad de oro” de la molinería
se alarga desde el siglo XV al XVIII.

El autor del catálogo considera los
molinos y fábricas de luz como una “parte fundamental de la historia del
Maestrazgo” con numerosas instalaciones en buen estado de conservación y
accesibles por carretera. Entre los factores negativos, resalta la falta de
protección y la presencia de algunas industrias “irrecuperables” por su
abandono.

Source:patrindustrialquitectonico.blogspot.com