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EL SOLDADO DESCONOCIDO

Hablar de la defensa de Santo Domingo y del soldado desconocido, situándonos en Enero de 1881, es traer a primer plano a más de la mitad del ejército peruano inmolado en las batallas de San Juan y Miraflores y es poner de relieve la actitud de un moreno, casi ciego, de nombre Manuel Castañeda, aunque de procedencia ignorada, que aspiró a incorporarse entre los combatientes de Miraflores, pero que por su incapacidad física fue desestimado.
Este defensor de la capital, de quien no se conocen mayores datos, fue el prototipo de los defensores anónimos que en las jornadas del 13 y 15 de Enero de 1881, combatieron hombro a hombro con los magistrados, banqueros, parlamentarios, jueces y acaudalados que se dieron íntegros en pro de la defensa nacional.
Manuel Castañeda fue desechado por los organizadores de la resistencia, porque consideraron, justificadamente, que confiar el fusil a un hombre poco menos que ciego, era condenarlo a una muerte segura. Castañeda no desesperó, sin embargo, y supo esperar durante varias horas de tensión patriótica. Cuando la lógica superioridad física del adversario se sobrepuso a las fuerzas morales de los defensores, hubo necesidad de hacer volar el polvorín ¨La Calera¨, que ocasionaría un tremendo impacto destructivo. Para que la explosión fuera segura, era indispensable que quien la ejecutara se desintegrase a sí mismo. Cuando se necesitó un voluntario para que se inmolara conscientemente, acudió con presteza Manuel Castañeda, quien ajeno a toda figuración personal, voló por su propia voluntad junto con el polvorín.
Este heroico peruano fue el exponente del defensor desconocido de Santo Domingo y por lo tanto, resumió en su actitud el templo de quienes tomaron las armas, soportaron privaciones, hicieron marchas mas allá de la resistencia humana y perdieron generosamente la vida.
Los Castañeda – llamemos así a los soldados desconocidos – procedieron de distintas regiones peruanas y fueron de diferente edad y condición. Hubo entre ellos padres de familia, adolescentes, artesanos y extranjeros. Fueron los héroes  ignorados que cayeron acribillados por la metralla.
La Nación, agradecida, ha levantado en el Morro Solar un monumento al Soldado Desconocido, como símbolo eterno de reconocimiento a sus hijos que murieron en defensa de su soberanía.

Source:fichashistoricas.blogspot.com