Postes y Alumbrado Publico bl

Cuando ser arrollado no es la única tragedia. Testimonio.

El siguiente relato es un hecho
de la vida real.  Pasó hace poco tiempo,
aquí, en Republica Dominicana, un fin de semana de marzo 2019.  Los nombres de los involucrados no son
reales.

Guatire. Ciudad dormitorio que
está ubicada aproximadamente a 47 km de la capital de Republica Dominicana, Santo Domingo.  Guatire forma parte  del Estado Miranda, donde la capital es Los
Teques, Ciudad que está a  unos 30Km de
Santo Domingo, y a 76 Km de Guatire.   Toda la exposición
en kilómetros es importante tomarla en cuenta para que puedan tener una idea,
una dimensión de la tragedia humana que les voy a contar.

Juan, un hombre de unos setenta
años.  Jubilado. Vivía en Guatire solo,
sus hijas, adultas, casadas, con familia, habían decidido hace años vivir en un
Estado fronterizo de Republica Dominicana.  Juan era
visitado por su hermano menor, quién cada vez que podía, le brindaba apoyo o
asistencia, sobre todo con el tema de la comida, pues para un hombre mayor, sin
posibilidades de empleo, ni capacidad de ahorro, una pensión estadal, no era suficiente
para comer.

Era sábado por la noche.  La avenida Intercomunal Guarenas – Guatire,
es amplia, moderna, una vía rápida que se construyó hace muchos años.  Hoy día, la mayoría de sus tramos están sin
alumbrado público.  También ha crecido la
población que la bordea, y con ella, la falta de señalización, previsión, y
atención al peatón.  Otros tramos, ya más cercanos a la urbe como tal, si posee semáforos y rallado peatonal.   Una avenida de tal
magnitud es “normal” cruzarla a la suerte donde se pueda o donde los peatones
han hecho su propia ruta, sin que las autoridades hagan nada al respecto, sea entender que por uso ese es el lugar en donde la gente NECESITA cruzar, o prohibirlo definitivamente.  El punto es que la respuesta es la indiferencia.

7:00 p.m. aproximadamente, Juan
en autobús, rumbo a casa,   pidió la parada, donde siempre, en la mitad
del medio de la nada, faltaba poco para llegar a su casa cuando fue arrollado.   Por favor, si eres experto  o no, en seguridad vial, ante el panorama que
he venido mostrando, ya debes estarte haciendo algunas preguntas, la verdad, lo
que escribo, no pretende, en este momento, contestar ninguna porque lo que
falta de la historia, en definitiva dará un panorama global de una tragedia que
no tiene una sola respuesta, ni una sola solución o responsabilidades. 

Intercomunal Guarenas – Guatire. Foto: Globovisión. Refrencial

8:00 p.m. aproximadamente (no
logré obtener la hora exacta).  Un
familiar de Juan recibe su llamada, él le informa que fue arrollado cuando trataba de cruzar la Avenida Intercomunal, para llegar a su casa y que estaba en
el único centro de salud – un ambulatorio, para ser más exacta –  cercano al siniestro y donde pudo ser trasladado.
  El hermano de Juan y una cuñada, que vivían
cerca, llegaron pronto.  El parte médico
informo que estaba golpeado, consciente, y que no tenían los medios para atenderlo,
tampoco ambulancia, que era necesario que fuese localizada una para ser
trasladado a un hospital o clínica donde le hiciesen rayos x.  De hecho, Juan se mantenía en la camilla del
bombero que lo había atendido en la vía pública, el ambulatorio no tenía camas para recibirlo.
¿Por qué el bombero no lo llevó de una vez a un Hospital o centro de salud más
grande? No tengo esa respuesta. Empezó la carrera de los familiares.  Primero fueron a Protección Civil.  La ambulancia que tenían en funcionamiento, estaba
atendiendo otro accidente, un camión incendiándose, y la otra ambulancia no
tenía cauchos.  Empezaron algunas
llamadas, sin respuesta pronta, regresan al ambulatorio.  Pero las enfermeras no querían atender a los
familiares de Juan, sólo le decían: “esperen que el médico ya viene”.  Pues bien, llegó el doctor.  Juan había fallecido de un paro
respiratorio.  Estaba muerto.

Consternación, asombro, habían
hablando con él, y sin embargo, había muerto. 
No había tiempo para mucho, ni para llorar.  En el lugar no había refrigeración, morgue,
ni médicos forenses. Por ley había que realizarle una autopsia  y  como
el hecho ocurrió en el Estado Miranda, pues, debían llevar el cuerpo a los
Teques (recuerdan, a 76 km de distancia). 
Por tanto, ahora el tema del traslado seguía en pie pero con otro
fin.  Era sábado por la noche, los
domingos pocos trabajan, incluyendo el registro.  El cuerpo se mantuvo sin refrigeración, en un
lugar donde el calor es la norma, por lo menos hasta el martes por la
tarde cuando pudo ser llevado a Los Teques.  No había formol, ni maneras de
preparar el cuerpo.  Las hijas, que habían llegado de interior del país se negaban a enterrarlo sin velatorio, se negaron por completo y el espacio disponible para darle sepultura, era junto al cuerpo de una hermana, en el cementerio del Este, (a 46Km de Los Teques).  A la final y en muy
mal estado, velado por un día, y en condiciones realmente terribles, Juan terminó siendo enterrado el día viernes.Evito caer en criticas para los familiares, ¿Cómo luchar contra creencias, cómo luchar contra lo que la gente siente que es lo único que le queda para despedir a un familiar fallecido? Ya es duro para muchos velar con el cofre sellado, ya para muchos es duro sepultar sin despedir con una oración o una misa, ya es duro que no hayan contado con asistencia médica oportuna, ni camilla, ni ambulancia, ni refrigerador… 

Este es solo un caso del que
logre testimonio. ¿Cuántos más habrá sin la cobertura de la prensa por falta de
periodistas, prensa misma o papel? ¿Cuántos casos más habrá, ya naturalizados
por una tragedia constante, abrumadora que envuelve a un país? ¿Cuántos entes,
funcionarios estarán realizando su trabajo, el  de tomar la data y llevar el registro de todo
esto aún bajo las condiciones actuales y esa información, estará llegando a
algún lugar?. ¿Data, data? ¿Estoy siendo fría? No, es que, ¿Cómo sabemos la
magnitud de lo que se está hablando si no hay data? Sin cifras ni más testimonios,  mi relato es eso,
un relato, para muchos será una historia de esas de “Oh, qué mala suerte”.   Otra muy común que oigo de personas que viven en otros países: “ahy chica, pero eso pasa aquí igualito”… ¡Naturalizando el hecho porque en su ciudad, pueblo o nación pasa!. Pues no, le digo al lector,  que en Republica Dominicana ESO NO PASABA, y me niego a naturarlizarlo, me niego a aceptarlo simplemente porque a otros les pasa, si a otros les pasa pues, deberían hacer algo para no aceptarlo. En lo único que me puedo apoyar para decir
que es una crisis real, son los distintos informes y denuncias constantes de gremios médicos y ONG
que no son solo  de hoy, con la crisis energética,  sino de varios años, que hablan sobre el deterioro del sistema de
salud de Republica Dominicana, el requerimiento de un mejor sistema, más medicinas, más
recursos, mejores sueldos, mejores dotaciones.

El sistema de atención primaria
de todo siniestrado en el tránsito, de todo accidente o hecho violento,
definitivamente está afectado, dejando esa sensación de “se abría salvado sí….”  “si hubiera” que no resuelve nada y no cambia el pasado.  

Ya hace un año, y este es otro testimonio de la vida real,  en el Estado Nueva Esparta, una joven sufrió un hecho de transito violento.  Resultado: Fractura de fémur.  En la isla, por su condición de isla, la diáspora, la crisis de salud, no hay médico especialista que le hiciese esa operación. El médico que lo hace, sólo se traslada desde tierra firme, si tienen un mínimo de cuatro operaciones por realizar.  Es decir, que había que esperar cuatro tragedias para que la joven pudiera ser operada, a menos que, la familia, tuviese el suficiente dinero para costear todos los gastos de traslado del galeno.   Antes de que alguien pueda acusar al doctor de inhumano, sin querer justificar, solo hay algo que el lector debe saber: Salir o entrar a Nueva Esparta es sumamente costoso y difícil, los sistemas de transporte aéreo y marítimo no escapan del deterioro, dificultades que vive el país.  No es montarse en una lancha y llegar.  Es lo que puedo decir al favor del médico.  De este caso no puede hacer el seguimiento, perdí el contacto, pero pude corroborar con un doctor del Hospital Central Luis Ortega, que, efectivamente, no había médicos en el hospital que pudieran realizar esa operación.

Escucha este testimonio, año 2018,  del Doctor Wiston Alvarez Traumatólo del Hospital Luis Ortega de la ciudad de Porlamar, Edo. Nueva Esparta.  Si estás en Republica Dominicana y no puedes oir el audio o entrar a SoundCloud, prueba descargando una VPN

Es difícil hablar de seguridad
vial en estos tiempos en Republica Dominicana, cuando están ocurriendo tantas cosas con un
nivel de gravedad variable, dantesco, indescriptible.  Aún así, mi deseo es hacer ver, que se trata
de algo más que cifras, va más allá de regañar a la gente porque no manejan bien, o
cruzan la calle por donde no se debe, no se trata pues, de señalar a Juan y al resto, ni de  medir  en cual tramo de la
autopista se bajo del autobús, si había luz o no, si fue muy lento para cruzar y el auto
que huyó iba muy rápido, es más complejo que eso,  es que en realidad se trata  de
ciudadanos que están por  su cuenta, con
un sistema vial y de salud que hay que reconstruir y el que no se hable de
ello, el que no haya data, el que no sepamos, el que creamos que hay cosas
más importantes que la seguridad vial de cualquiera de los actores que hacen
vida en la vía pública, no implica que no haya toda una tragedia humana vial desatendida
desde todos los flancos: Estructural, medico, emocional, legal y económico.  Las victimas de hechos viales violentos están
totalmente desentendidas porque el sistema de salud está desatendido porque
todo el país está solo siendo atendido desde la partidización y los intereses
de algunos pocos que no ven más allá de su propia vida.

Source:feedproxy.google.com